Mediación
Mediación

Proceso de la mediación

En primer lugar, la persona o personas interesadas en la mediación explican al mediador la situación en la que se encuentran y todo lo que ya han intentado hacer para resolver la situación, aunque no haya funcionado. Para poder dirigir el proceso, el mediador necesita información concreta y detallada sobre el conflicto y su contexto, las personas implicadas, el origen del conflicto y todo aquello que pueda ser útil para encontrar una solución. Las reuniones se celebran en conjunto, pero el mediador puede organizar reuniones individuales para comprender mejor el pensamiento y las percepciones de los participantes.

En todas ellas, el mediador hará preguntas y abrirá opciones, aclarará dudas, aclarará malentendidos o suposiciones, entenderá el pensamiento y las opiniones de las partes, buscará puntos de contacto, creará equilibrio entre las partes, hará que se respeten los turnos de palabra para que cada parte pueda expresarse plenamente, destacará los puntos de acuerdo y, en todas ellas, aunque parezca imposible, creará momentos de entendimiento y acuerdo que acercarán a las partes cada vez más al acuerdo.

La mediación funciona muy bien en situaciones cotidianas en las que las soluciones, grandes o pequeñas, pueden suponer un cambio decisivo y muy importante en nuestra vida diaria, que nos aporta bienestar y mejora nuestro estado emocional y psicológico.

En principio, la mediación es corta y sólo implica unas pocas sesiones de hasta dos horas cada una en un horario acordado. Por lo tanto, incluso en situaciones graves, es un servicio mucho más barato que un juicio o una acción judicial y, por supuesto, infinitamente más corto que un juicio, ya que normalmente se puede llegar a un acuerdo en 5-7 sesiones de media. Estos acuerdos pueden ser confirmados ante notario si es necesario.

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Bases en una mediación

Para iniciar el proceso de mediación es necesario que las partes se pongan de acuerdo en una declaración de aceptación, aunque pueden decidir en cualquier momento no seguir adelante con el servicio si lo consideran oportuno. 

Se trata, por tanto, de una obligación, pero no de un deber. Mis servicios se caracterizan por el respeto a su momento y a su forma de pensar, por la discreción y por la escucha para encontrar juntos una solución a su problema. Cada persona tiene un punto de vista diferente sobre una situación, por lo que pedimos a las partes que se respeten mutuamente y sus puntos de vista.

Siempre intentamos encontrar un equilibrio para que haya un «win-win». Nadie pierde y ambas partes ganan, porque durante las reuniones buscamos exactamente lo que las partes quieren y necesitan, y aunque al principio parezca que ambas partes quieren lo mismo, al final descubrimos que casi nunca es así, por lo que cada parte acaba consiguiendo lo que era fundamental, necesario e importante para ella.

El mediador es neutral e imparcial hacia las partes, por lo que no defiende a ninguna de ellas, sino que su verdadero objetivo es conseguir que las partes lleguen a un acuerdo y obtengan lo que han luchado. Todo lo que ocurre durante las reuniones es confidencial y no puede utilizarse en ningún otro caso, ni siquiera en los tribunales. Los acuerdos se pueden certificar ante notario y, por tanto, son legalmente vinculantes.

Propuestas donde la mediación es realmente efectiva

Hasta que las cosas se ponen serias, muchas veces intentamos hacer lo que podemos para solucionar lo que no funciona, pero a veces necesitamos una mano neutral y experta para mejorar nuestras relaciones y nuestra calidad de vida personal, psicológica y emocional sin tener que cortar nuestra vida y separarnos. En este caso, optamos por la separación cuando se trata de un conflicto entre cónyuges, cuando probablemente se podría resolver a través de la mediación.

En otros casos, cuando se trata de una relación entre padres e hijos, ya sean jóvenes o adultos, hay que aceptarla, porque se trata de la familia, con todo lo que ello implica emocional y psicológicamente. En otros casos, la separación dura toda la vida, cuando los hijos abandonan la convivencia por falta de comprensión del entorno familiar. En muchos casos, la convivencia de 2 o 3 generaciones en una misma habitación es claramente difícil de gestionar. El hecho de que el mediador pueda hablar con los abuelos, los hijos y los padres ayuda a que se entienda y a encontrar soluciones prácticas y menos difíciles.

Soluciones y beneficios de la Mediación

  • Ganarás un vínculo más fuerte, un nuevo renacimiento.
  • Ganarás un compromiso con la relación, se fortalecerá, se hará más estable, se apreciará más.
  • Mejoraréis la convivencia y la comunicación donde antes había malestar.
  • Tendrás una relación más honesta, empática, auténtica, con más conexión, por lo tanto con más sentido de pertenencia y afecto.
  • Experimentarás una gran mejora en tu salud mental, emocional y física, ya que el malestar, la ansiedad y el estrés se reducirán.
  • Tendrás más y mejor tiempo de calidad para ti, pues ya no desperdiciarás energía en cosas que antes te preocupaban.
  • Sentirás más afecto en tu vida, tanto en tus relaciones personales como profesionales.
  • Aprenderás a utilizar herramientas para mejorar la comunicación y evitar futuras discusiones.
  • Identificarás tus necesidades y sabrás expresarlas con más seguridad.
  • En las empresas, el clima laboral mejora, hay mayor compromiso y, por tanto, mayor participación, mayor productividad, menores costes asociados a las bajas y al absentismo, ahorro de tiempo y mayor compromiso entre los empleados y la empresa.
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